jueves, 7 de diciembre de 2017

ENTREVISTA A POETA PATRICIA DEL VALLE


ENTREVISTA A VICENTE OTTA (CENTRO CULTURAL BREÑA) SOBRE EL GRAN COMPOSITOR ANDRES SOTO MENA


martes, 5 de diciembre de 2017

Fwd: 5 de diciembre. Día del Voluntario. "El Batallón Libres de Santiago de Chuco". / Las peñas de Sauca. / 19 Capulí, en mayo del 2018.


---------- Mensaje reenviado ----------
De: <dansanchezlihon@aol.com>
Fecha: 5 de diciembre de 2017, 10:39
Asunto: 5 de diciembre. Día del Voluntario. "El Batallón Libres de Santiago de Chuco". / Las peñas de Sauca. / 19 Capulí, en mayo del 2018.
Para:


 
 
 
 
 


Construcción y forja de la utopía andina
 
2017 AÑO
DE LA IDENTIDAD Y DEL PATRIMONIO
INALIENABLE DE NUESTROS PUEBLOS
 
DICIEMBRE, MES DE LAS MONTAÑAS,
DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES;
DE LOS MIGRANTES, Y DEL NACIMIENTO
DEL DIOS NIÑO EN LA NAVIDAD
 
CAPULÍ ES
PODER CHUCO
 
SANTIAGO DE CHUCO
CAPITAL DE LA POESÍA
Y LA CONCIENCIA SOCIAL
 
*****
LAS PEÑAS DE SAUCA A LA ENTRADA O SALIDA
DE SANTIAGO DE CHUCO
 
1.
Cuando vayas a mi pueblo, peregrino, hay al ingreso de Santiago de Chuco, o a la salida del mi comarca, según se vaya hacia ella o se retorne, un promontorio y una sucesión de rocas impresionantes y misteriosas, que son las Peñas de Sauca, que se distinguen nítidamente, porque todo el contorno del pueblo de Santiago de Chuco es una circunferencia de cerros en espiral, como senos o faldas de madres protectoras, con perfiles de suaves colinas y hondonadas, pero en cambio solo las Peñas de Sauca son abruptas, ciclópeas, misteriosas.
Son lugares sagrados, aunque hubo un tiempo en que fue refugio de bandoleros o de personas fuera de la ley, que escapaban hacia allí porque es un laberinto de escondrijos en donde si alguien se esconde es imposible hallarlo. Pero así también se dice, es imposible salir de ellos, salvo que seamos baquianos. Son como templos que encierran un sentido oculto, lleno de poder y de misterio.
Es el muñón más alto por donde al atardecer se oculta el sol, mirado desde el pueblo de Santiago de Chuco. Y que se recorta en el firmamento como un puño en alto, como un grito, una proclama o una advertencia. Es un lugar de una gran fuerza telúrica, mágica y cósmica. Es, dentro del paisaje ameno e idílico del valle lo hierático, incomprensible y solemne. Es lo místico, religioso y sagrado.
2.
¿Qué significan y representan? ¿Qué son en realidad? ¿Por qué hay tantos huesos hechos montones y esparcidos en sus resquicios, cuevas y rendijas, como en sus callejas y en sus recintos? ¿Qué son? Solo sabemos que son guardianes, son vigías y centinelas, que cuidan los caminos de ingreso o de salida. Son la atalaya desde donde se toma en cuenta quiénes van y quiénes vienen.
No duermen. Son piedras tutelares. Son una fortaleza. Cuidan que no ingresen espíritus malos, los mismos que son llevados hasta sus cárceles.
Son guerreros que han alineado sus cuerpos, uno tras otro. Son las puertas y las aldabas que registran a quienes entran y quienes salen. Los que se van y nunca regresan y los que se quedan para siempre. Que los hay y son muchos. Nada ni nadie se escapa de sus registros.
Son ángeles tutelares, morada de gentiles. Se cree que allí los chucos enterraban a sus muertos para ser guardianes, los abanderados del pueblo. O los osarios que allí hay es de quienes delinquieron y fueron atraídos para estar confinados.
Parecen rocas amables porque las miramos desde abajo, pero miradas desde arriba son hondas y abismales. En ellas se escuchan voces, canticos y alaridos. Y una música sublime cuando ya hemos enloquecido.
3.
En sus callejas no hay noche ni día sino un tiempo eterno. Si hemos caído en sus fosas es un mundo estallante de colores que giran y dan vueltas porque ellas son morada, casa o cueva del arco iris, de la lluvia, de la luna llena, que verlo desde allí significa que ya estamos muertos.
Pero, además, las Peñas de Sauca en sus escondrijos tienen unas pozas de agua detenida y misteriosa, porque no hay río ni quebrada que discurra por ellas. Entonces, ¿qué son? ¿Son puquios, ríos subterráneos, son fuentes? Aunque muchos piensen que son las lágrimas de quienes nos vamos y no regresamos nunca a nuestro pueblo. Es el llanto de quienes lloran porque se van o porque no vuelven.
Son rocas inhiestas que constituyen una maravilla natural. Mi hermano Jaime, quien vive en Estados Unidos, pero siempre regresa, y quien se ha atrevido a estar hasta de noche en esos parajes, ¡hecho que prueba que el espíritu de las piedras lo protegen!, me refiere que solo en dos oportunidades ha tenido una sensación de vértigo, de vacío y de caer en otro mundo. Una al asomarse al mirador Skywalk, en el Cañón del Colorado, y la otra al borde de las Peñas de Sauca en Santiago de Chuco, que son piedras sagradas, dioses, vigías, guardianes y centinelas que en su base empozan nuestras lágrimas. Ven con nosotros y yo te las mostraré en el Capulí 19 de mayo del año 2018. Hasta entonces.
DANILO SÁNCHEZ LIHÓN
 
*****
 
5 DE DICIEMBRE
 
DÍA
DEL
VOLUNTARIO
 
 
FOLIOS
DE LA
UTOPÍA
 
"EL BATALLÓN LIBRES
DE
SANTIAGO DE CHUCO"
 
 
Danilo Sánchez Lihón
 
 
1. Siempre
pasas por aquí
 
– ¿Quién toca mi puerta a estas horas?
– ¡María!
– ¿Sí? ¿Quién eres? ¡Di!
– Soy Manuel.
– ¡Qué Manuel!
– He venido a despedirme.
– ¿A despedirte? ¿Por qué?
– Me voy de voluntario a la guerra, a pelear en Huamachuco.
– ¿Ahora mismo? ¿Manuel?
 – Sí; de voluntario en el Batallón Libres de Santiago de Chuco. Vamos a dar alcance al coronel Andrés Avelino Cáceres en el encuentro de los Tres Ríos.
– ¿A estas horas ya van a partir?
– Sí, María. ¿Me conoces? ¿Ya sabes quién soy?
– Sí. Te conozco.
– Dime, a ver, quién soy.
– Vives en el barrio San Cristóbal. Has terminado la escuela. Tocas en la banda de guerra. Juegas fútbol. Y siempre pasas por aquí.
 
2. Porque
te adoro
 
– ¿Todos los días?
– Sí, todos los días.
– ¿A qué hora?
– A las cinco.
– ¿Me has visto siempre?
– Sí, siempre.
– ¿Y tú a mí?
– ¡Siempre!
– Saberlo me hace muy feliz.
– Y, ¿por qué?
– Porque te adoro, María.
– Y, ¿a qué hora parten?
– De aquí a una hora. A las cuatro de la mañana.
– Y, ¿desde dónde van a partir?
– Nos estamos reuniendo en la Plaza de Armas, en la pileta.
– Espérame. Voy a pedir permiso para abrir la puerta. Y salir.
 
3. Quiero
hacerlo por ti
 
– ¿Te han dado permiso para salir a estas horas?
– Sí, nunca lo he hecho antes.
– Y, ¿qué te dijeron?
– Mi hermana sabía que se alistaban voluntarios para ir a la guerra en Huamachuco. Y me han dicho. ¡Si ese es el motivo, anda!
– Gracias María, y discúlpame que haya venido a estas horas, pero no podía irme sin despedirme de ti, por lo menos gritando tu nombre a través de las paredes de tu casa.
– ¿Has gritado?
– ¡Si! Pero despacio, casi musitando. Ahora me parece increíble que estés caminando a mi lado. A estas horas, ¡y tan linda como eres! En realidad, yo marcho a la guerra por amor a ti, María. Para que sepas de mi valor y de mi entrega. Por eso he venido y he llamado a tu puerta.
– Mañana, me preguntarán más. Me dirán, quién tocó a estas horas, pero estarán de acuerdo cuando sepan el por qué.
– Nunca te hablé antes. Pero te amo, María. Ya me alisté en el batallón que parte a la guerra. Vamos a pelear por honor. Es probable que no regresemos. Pero todo quiero hacerlo por ti y por nuestra patria.
– ¿Muchos van?
– Somos doscientos y salimos a las cuatro de la mañana.
 
4. Que yo
jamás olvide
 
– Y ahorita, ¿qué hora es?
– Ya son las tres de la mañana.
– Te haré fiambre para el camino. Estaré en la plaza antes de las cuatro.
– ¿Me has visto antes entonces, María?
– ¡Sí! Jugaste fútbol el último domingo y anotaste un gol. Y después, miraste donde yo estaba.
– Sí, María: Esta es nuestra tierra, tenemos que defenderla. ¿Por qué la invaden? Estas son nuestras casas, ¿por qué las incendian? Estos son nuestros hermanos, ¿por qué los matan? Ultiman a los heridos en los campos de batalla.
– ¡Sí!
– Hay familias íntegras que han sacrificado la vida de sus hijos, sus alegrías, sus ilusiones. No puedo esconderme ni rehuir. ¡Que yo jamás olvide su memoria! Hay quienes se han lanzado a ciegas a las filas enemigas únicamente por el coraje de gritar su valor, no importándoles ser acribillados. Por ellos yo me alisto y marcho. Y por ti, María.
En la calle, ya con atuendo de soldados, traje de bayeta blanca, hay muchachos que cantan y se despiden entonando endechas bajo un balcón, con estremecedora ternura.
 
5. Sean
valientes
 
Cantan:
¿Quién al fuego ha visto helarse
y a la ceniza escarcharse?
¿Quién ha visto a dos amantes
sin motivos separarse?
Ya todos reunidos en la plaza, hay una voz de mujer que se alza y dice:
– ¡Hijos, esposos, amados nuestros! ¡Seres queridos! Reciban esta bandera que hemos cosido con nuestras manos. Lleva nuestros anhelos, esperanzas y ruegos: ¡Sean valientes! ¡Y regresen triunfantes! ¡Vuelvan victoriosos! ¡Los amamos con toda nuestra alma! ¡Vuelvan!
– ¡Que viva el Perú!
– ¡Viva!
– Aquí les queremos y necesitamos. Les suplicamos que vuelvan, pero vuelvan vencedores, con la cabeza en alto y, ojalá, que con la gloria.
– ¡Viva Santiago de Chuco!
– ¡Viva!
– En esta bandera hemos puesto todo el amor de madres, de hijas, de esposas, de amantes, de hermanas. Hemos puesto nuestra vida. La entregamos para que la lleven en alto, ¡con arrojo y honor!
 
6. Lágrimas
sobre ella
 
– ¡Viva el Perú!
– ¡Viva!
Enfundado en su chalina y con voz de trueno alza el mentón, y firme el gesto, don Santiago Calderón, comandante del batallón, proclama:
– Milicianos. ¡Hermanos chucos! ¡Antes hijos tiernos, ahora soldados! ¡Héroes! Esta bandera la han hecho nuestras madres, nuestras esposas, nuestras hermanas, nuestras amadas hijas. ¡Venérenla!
– ¡Viva!
– En cada costura están sus ojos, sus manos, su aliento. En cada puntada están sus latidos. Latidos que nosotros llevaremos para hacernos grandes. ¡No las defraudemos!
– ¡Eso es, don Santiago!
– Hasta sus lágrimas de despedida están en esta bandera bendita, que la han cosido todas juntas, y en ella han puesto sus besos, nuestras madres, nuestras novias, nuestras hermanas, nuestras hijas. ¡Gracias, mil gracias a todas ustedes!
– ¡Qué viva Santiago de Chuco!
– ¡Que viva!
– Yo les pido a todas ustedes, mujeres, que se acerquen y la vuelvan a besar ¡para que jamás se nos olvide! Y que si derraman lágrimas sobre ella, que esas lágrimas sean de valor y de coraje. ¡Para que seamos gigantes en la contienda! ¡Y para que seamos inmensos en la lucha!
 
7. Si nunca
supiéramos
 
El comandante, a las cuatro en punto de la mañana, con el brazo en alto, el ceño fruncido y la voz enérgica, da la última orden:
– ¡Marchen!
Y deja caer el brazo y lo detiene en una posición horizontal señalando el camino que se abre en la oscuridad. Y desfilan hasta las afueras del pueblo.
En la sombra de las calles, las bastas de los pantalones de bayeta blanca, se agitan con ritmo acompasado, dejando caer un golpe seco y parejo de pasos marciales en el empedrado.
– ¡Dios mío, protégelos! –Se oye decir a una madre.
La bandera roja y blanca es lo único que no apagan ni desaparecen las sombras, al final de la calle.
Quienes los siguen, apenas han tenido minutos para abrazarse, antes de que iniciaran la bajada por la cuesta de "Salsipuedes", desapareciendo en la hondonada del camino.
– No puedo volver sola a mi casa. El corazón se me estruja. Parece que se me fuera a salir por la boca. Y yo estallar por dentro. –Dice una señora–. ¡Se va mi hijo!
– ¿Y, por qué no nos vamos tras ellos? ¡Pero, vamos!
 
 
*****
 
CONVOCATORIA
XIX ENCUENTRO
INTERNACIONAL ITINERANTE
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
TELÚRICA DE MAYO, 2018
LIMA:
VIERNES 25
TRUJILLO:
SÁBADO 26
GUADALUPE
DOMINGO 27
CHEPÉN
DOMINGO 27
CAJAMARCA
LUNES 28
CAJABAMBA
MARTES 29
HUAMACHUCO
MIÉRCOLES 30
QUIRUVILCA
JUEVES 31
SANTIAGO DE CHUCO
JUEVES 31
VIERNES 1 (JUNIO)
CALIPUY
SÁBADO 2
SANTIAGO DE CHUCO
SÁBADO 2 (JUNIO)
DOMINGO 3 (JUNIO)
EL XIX CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
ABARCA DEL 25 DE MAYO AL 3 DE JUNIO
DEL AÑO 2018
 
*****
 
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lunes, 4 de diciembre de 2017

Fwd: 3 de diciembre. Día del Médico. El médico de mi aldea.


---------- Mensaje reenviado ----------
De: <dansanchezlihon@aol.com>
Fecha: 4 de diciembre de 2017, 0:04
Asunto: 3 de diciembre. Día del Médico. El médico de mi aldea.
Para:


 
 
 
 
 

 
Construcción y forja de la utopía andina
 
2017 AÑO
DE LA IDENTIDAD Y DEL PATRIMONIO
INALIENABLE DE NUESTROS PUEBLOS
 
DICIEMBRE, MES DE LAS MONTAÑAS,
DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES;
DE LOS MIGRANTES, Y DEL NACIMIENTO
DEL DIOS NIÑO EN LA NAVIDAD
 
CAPULÍ ES
PODER CHUCO
 
SANTIAGO DE CHUCO
CAPITAL DE LA POESÍA
Y LA CONCIENCIA SOCIAL
 
*****
3 DE DICIEMBRE
 
DÍA
DEL
MÉDICO
 
 
FOLIOS
DE LA
UTOPÍA
 
 
EL MÉDICO
DE
MI ALDEA
 
Danilo Sánchez Lihón
 
1.
 
Cuando yo era niño y vivía en mi pueblo, que es Santiago de Chuco, provincia del departamento de La Libertad, al norte del Perú, en la serranía, los asuntos de salud los atendía don Luis Médico, que así llamábamos a un señor muy querido, ya mayor, y quien era poseedor de una larga experiencia en el campo de la medicina adquiridos al haber trabajado en un centro médico de Santiago de Cao que tuvo la virtud de descubrirle su verdadera vocación de persona desvelada por curar y sanar de las enfermedades que padecía la gente.
No era profesional ni científico sino un hombre práctico y enormemente ecuánime, verdaderamente sabio en su campo. ¿Cuántas veces mis padres recurrirían a él para que me cure? ¡Muchas! Él estoy seguro ha velado muchas veces sobre mi cuerpo afiebrado y tembloroso.
Su oficio pasó a formar parte de su apellido: don Luis Médico. Y la gente lo trataba así con sumo respeto y por reconocimiento. De ninguna manera de forma despectiva, puesto que no era un tinterillo de la medicina. Al contrario. La población confiaba plenamente en su discernimiento.
 
2.
 
De quien yo escuché decir esta frase: "Después de Dios, para aliviar la vida, don Luis Médico". A quien siempre se lo encontraba, quien nunca se hozo negar, ni se ausentó dejando vacíos que nadie pudiera llenar. Él siempre estaba. Y no ponía ninguna condición ni prerrequisito para atender a un paciente: ni boleta, ni carnet, ni pago, ni análisis, ni nada. Quien entraba de frente a la dolencia y al mal que había que atacar para curar y sanar, siendo además quien consuela a la gente, que le da aliento y le da esperanzas.
Todo el pueblo acudía a él y la gente lo estimaba. Y es que él remediaba todos los males. Era hombre grueso, de mediana estatura y de rostro apacible. Era caritativo y bueno de carácter. Era la bondad personificada. En quien se cumplía el dicho de hacer el bien sin mirar a quien. Daba aliento al enfermo, él mismo le daba sus remedios. Pedía una cuchara, servía y les daba en la boca, que para el paciente estos hechos son los que verdaderamente curan. Ver y sentir la bondad humana.
Atendía partos, extraía muelas y realizaba operaciones menores con un instrumental que él mismo adquirió importándolo directamente de Alemania. Tenía conocimientos de sanidad, de asepsia, curaba heridas y era curioso en todo. Él mismo preparaba sus medicamentos, sus ungüentos y pócimas en frasquitos que rotulaba y sellaba, cultivando también la medicina natural.
 
3.
 
Casi siempre venía la gente del campo trayendo varias acémilas para trasladar al doctor. en la montura del mejor caballo el poncho de jebe y el sombrero de fieltro para la lluvia y partían entre relámpagos y truenos, marchando por caminos farragosos, cruzando puentes temblequeantes, con frecuencia los acompañantes llorando y rogando encontrar con vida a la madre o al padre enfermos.
El doctor en su maletín cargaba todos sus implementos y remedios: sus jeringas para las inyecciones, sus frascos de penicilinas, sus emplastos y cataplasmas, y diversidad de frascos conteniendo sus pócimas.
Casi siempre eran cólicos graves los que tenía que atender, después de las fiestas patronales de los pueblos. Llevaba entonces purgantes que él mismo preparaba para curar una disentería. Y a veces operar cirugías menores, atravesando para ello jalcas y climas frígidos, o bien bajíos y temples, llanuras y barrancos, durmiendo en casas o chozas afincadas en potreros y pajonales.
Donde desde los cerros se avisaban que ya llegaba el doctor, y la noticia corría de cumbre a cumbre, y con ella la alegría entre los miembros de la familia, principalmente de niños y jóvenes, que con la presencia del doctor estaban seguros que se salvaban sus seres queridos que yacían postrados.
 
4.
 
También era enérgico. Cierta vez una joven de familia patriarcal había concebido un hijo y el padre la confinó prácticamente a morir. A última hora llamaron a don Luis Médico que dictaminó que tenía que operarla de inmediato, pero el padre no quería que nadie se enterase:
– Señor, –le dijo– el niño se está muriendo en el vientre de esta señorita. Muere el niño y muere la madre. Apenas tengo cinco minutos para llevarla a mi consultorio. Estoy arriesgando todo, inclusive que muera en mis manos. Menos riesgo sería para mí decirles que ya no hay nada qué hacer, que todo está perdido. Dejen sus prejuicios y rencores.
Allí fue que se interpuso la madre y dijo:
– Llevémoslo de inmediato doctor. Yo asumo toda la responsabilidad. Es mi hija. Y si tengo que irme de esta casa con ella me voy. Yo misma le ayudo, doctor.
– Sí, doctor, proceda nomás. –Dijo finalmente el padre hasta entonces endurecido en su corazón.
Y salvaron al niño y salvaron a la madre que con los meses y años llegaron a ser la alegría de los padres y abuelos. El niño llegó a ser después un gran médico no sabemos si es porque le contaron esta historia o porque así es la vida.
 
5.
 
Don Luis Médico tenía su botica en una esquina del Chorro de Pichi Paccha, que es el lugar en donde se fundó Santiago de Chuco, entre el jirón Grau y Bolívar, que a la vez era su consultorio, llena de frascos y de remedios.
Su botica se llamaba San Cristóbal, de puerta verde, con una grada de subida y el piso en alto de madera machihembrada. Él mismo preparaba sus medicamentos midiendo en probetas y pesando en balanzas mínimas las sustancias y productos que recetaba y curaba males de distinta índole y especie.
Basaba su práctica en el conocimiento consuetudinario de la medicina. Era un autodidacta que estaba suscrito a varias revistas, boletines y publicaciones médicas que leía con extrema dedicación.
En su maletín cargaba jeringas, emplastos, desinfectantes, sulfas, todo un equipo para curar heridas, y cuando emprendía un viaje largo a lomo de mula llevaba su instrumental para hacer operaciones menores.
 
6.
 
Cierta vez lo habían llevado de urgencia a Sangual que queda en la jalca en donde salvó a una persona atacada de cólico miserere, que es mortal. De regreso con su ayudante le silbaron las balas por las orejas de su asistente, con quien siempre viajaba.
– ¡Deténganse y entreguen todo lo que tienen! –Gritó alguien.
Salió a todo galope el jefe de la banda y reconoció a don Luis Médico.
– Disculpe, doctor. Estos cholos no saben quién es usted, o no sé que les pasa. Mil disculpas doctor, y siga su camino. No tengo nada qué ofrecerle, pero aquí en mi montura tengo amarrado este Gallito Chuco. Acéptelo como un presente doctor y nuevamente mil disculpas.
Y le obsequió el jefe de esa banda de forajidos un Gallito Chuco, que así se llaman a unos gallos de pequeño tamaño, pero de extraordinario valor.
– ¡Saquen sus sombreros y saluden al doctor! –Alcanzó a decirles a sus cuatreros el bandido mayor.
 
7.
 
– ¡Cuánto le debemos, doctor! –Le decían, después que realizaba una curación.
– ¡Nada! ¿Por qué voy a cobrarle? Con eso alimenten bien al enfermo.
Don Luis Médico no cobraba por sus servicios. Si alguien le daba buenamente algo lo recibía, pero cuando sabía que eso no afectaba la economía de esa familia. Cuando se veía que se esforzaban por darle algo sacrificando algo esencial en esa casa se negaba rotundamente a recibir pago alguno. Cuando aún así insistían él decía una frase que para los chucos es un exorcismo:
– ¡Cómo me vas a pagar si somos familia!
Y ya entre sus seres queridos decía: "Hay que dolerse del prójimo", que es una frase muy santiaguina.
Don Luis Médico, cuyo nombre completo es Luis José Ruiz y Ruiz, nació en Santiago de Chuco, y murió en esta misma comarca en marzo del año 1965 y está enterrado en el cementerio de esta localidad.
Él es abuelo de un representante conspicuo del movimiento cultural Capulí, Vallejo y su Tierra, el profesor Manuel Ángel Ruiz Paredes, quien recuerda que ningún nieto dejó de decirle "Papá Luis" por la devoción que le tenían. Y recuerda lo cariñoso y afectivo que era siempre con sus nietos, a quienes encontrara donde los encontrara siempre les mostraba extraordinario afecto y le daba una peseta a cada uno para sus caramelos.
 
 
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CONVOCATORIA
XIX ENCUENTRO
INTERNACIONAL ITINERANTE
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
TELÚRICA DE MAYO, 2018
LIMA:
VIERNES 25
TRUJILLO:
SÁBADO 26
GUADALUPE
DOMINGO 27
CHEPÉN
DOMINGO 27
CAJAMARCA
LUNES 28
CAJABAMBA
MARTES 29
HUAMACHUCO
MIÉRCOLES 30
QUIRUVILCA
JUEVES 31
SANTIAGO DE CHUCO
JUEVES 31
VIERNES 1 (JUNIO)
CALIPUY
SÁBADO 2
SANTIAGO DE CHUCO
SÁBADO 2 (JUNIO)
DOMINGO 3 (JUNIO)
EL XIX CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
ABARCA DEL 25 DE MAYO AL 3 DE JUNIO
DEL AÑO 2018
 
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