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Asunto: ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION RUSA: 7 de noviembre - por Anselmo Pérez (enviado por M.T.)
Para: Undisclosed-Recipient@yahoo.com
Fecha: lunes, 9 de noviembre, 2009 06:29
ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION RUSA: 7 DE NOVIEMBRE.
Según el calendario occidental, la revolución rusa o soviética se produce el 7 de noviembre de 1917, pero para el calendario de la monarquía zarista de la época se trata del 25 de octubre. Ese día, las milicias de obreros, campesinos y soldados toman el Palacio de Invierno y declaran iniciado un proceso de transformación social.
No se trataba de la primera revolución, ya en febrero hubo otra, más amplia, en la que participan tanto las organizaciones que se reclaman de los obreros y campesinos como el partido de los cadetes de extracción burguesa liberal, estos últimos constituyen un gobierno liberal excluyendo a la monarquía y la nobleza, presidido por Kerensky, pero sus intereses de clase los llevan a cometer el grave error de continuar la intervención de Rusia en la primera guerra mundial, justo cuando los soldados mostraban signos de fatiga y confraternizaban en el frente con los soldados alemanes, todos ellos utilizados como carne de cañón por sus respectivos Estados capitalistas.
En febrero y les meses subsiguientes los bolcheviques, mencheviques, socialistas revolucionarios y anarquistas se posicionaron en una actitud de crítica radical del régimen de Kerensky y, según Voline ("La revolución desconocida"), los bolcheviques se atrevieron a copiar las palabras de orden de las organizaciones anarquistas como: "Viva la Revolución Social", "Abajo la guerra, viva la paz inmediata", "La tierra a los campesinos", "Las fábricas a los obreros". A ello añadirían, a partir de las "Tesis de Abril" de Lenin, el llamado decisivo con el que los bolcheviques ambicionaban el poder: "Todo el poder a los soviets".
Los soviets o Consejos de Obreros, Campesinos y Soldados" eran, pues, el eje de la revolución política a la que aspiraban los bolcheviques, pero en ellos también habían mencheviques, socialistas revolucionarios y anarquistas. La idea primigenia de los bolcheviques era constituir un llamado "Estado de dictadura del proletariado", regido por una pluralidad de partidos y organizaciones obreras y populares. Ese Estado debería ir extinguiéndose desde el momento mismo de su inauguración. Casi nadie podía estar en desacuerdo con este proyecto, pero la gran diferencia del anarquismo con el comunismo bolchevique era que los primeros no hablaban de "revolución política ni de toma del poder" sino de "revolución social y de autogestión obrera y popular de la vida económica, social y cultural".
El problema es que en 1918, luego de que las elecciones para una Asamblea Constituyente, son perdidas por los comunistas bolcheviques a favor de los socialistas revolucionarios y mencheviques, Lenin y Trotsky (máximos líderes bolcheviques en esos instantes) declaran estos últimos partidos fuera de la ley y desconocen los resultados de las elecciones. Es el comienzo de la instauración no de una dictadura de la clase proletaria sino de una dictadura del Partido Comunista Bolchevique. En esta forma, sólo las listas de un partido único (el comunista) podían postular para la renovación de las direcciones de los Soviets, vaciándose éstos de contenido realmente democrático y convirtiéndose poco a poco en un instrumento primero del partido, luego de su Comité Central y finalmente de su Secretario General (Stalin que se convierte en jefe del partido luego de la muerte de Lenin en 1924).
Los anarquistas siguieron en esos años su combate por la libertad y la autogestión de los trabajadores, pero no por medio de elecciones, sino en el terreno mismo de la reivindicación social. Su contradicción con los nuevos amos del país (los bolcheviques) los llevan a la insurrección de Cronstadt en 1919 (aplastada cruelmente por el ejército rojo al mando de Trotsky y bajo los órdenes del propio Lenin) y, a la insurgencia de los campesinos y obreros de Ucrania cuyo representante reconocido mundialmente fue Néstor Makhno. Los marinos y obreros de Cronstadt reclamaban la restauración de los derechos de los Soviets a decidir por ellos mismos el tipo de organización de la producción que quisieran adoptar, es decir, que se respetara su opción por un socialismo en libertad, mientras los campesinos ucranianos, luego de ayudar al Estado leninista a deshacerse de los generales blancos golpistas en Ucrania, exigían el derecho de vivir en Comunas libres, autónomas y federadas. Estos últimos fueron traicionados con el anzuelo de una negociación, rodeados por el Ejército rojo de Trotsky y masacrados sin piedad. Makhno logró huir, se asiló en Francia y allí murió enfermo de tuberculosis.
En todo caso y para terminar debemos decir que las predicciones de Bakunin, formuladas en el siglo XIX y después de haber sido expulsado de la Primera Internacional autoritariamente por Marx y sus seguidores, en el sentido de que un Estado presidido por un partido político, así se denomine "comunista", está condenado al fracaso por su carácter excluyente, se han cumplido con creces pero nos han dejado el fardo de la incredulidad obrera y popular en cualquier cambio revolucionario, con el agregado del epíteto de "terroristas" que lanzan los políticos burgueses y reformistas a quienes pretendemos poner el mundo sobre sus pies.
Lima, 7 de noviembre del 2009.
Anselmo Pérez
ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION RUSA: 7 DE NOVIEMBRE.
Según el calendario occidental, la revolución rusa o soviética se produce el 7 de noviembre de 1917, pero para el calendario de la monarquía zarista de la época se trata del 25 de octubre. Ese día, las milicias de obreros, campesinos y soldados toman el Palacio de Invierno y declaran iniciado un proceso de transformación social.
No se trataba de la primera revolución, ya en febrero hubo otra, más amplia, en la que participan tanto las organizaciones que se reclaman de los obreros y campesinos como el partido de los cadetes de extracción burguesa liberal, estos últimos constituyen un gobierno liberal excluyendo a la monarquía y la nobleza, presidido por Kerensky, pero sus intereses de clase los llevan a cometer el grave error de continuar la intervención de Rusia en la primera guerra mundial, justo cuando los soldados mostraban signos de fatiga y confraternizaban en el frente con los soldados alemanes, todos ellos utilizados como carne de cañón por sus respectivos Estados capitalistas.
En febrero y les meses subsiguientes los bolcheviques, mencheviques, socialistas revolucionarios y anarquistas se posicionaron en una actitud de crítica radical del régimen de Kerensky y, según Voline ("La revolución desconocida"), los bolcheviques se atrevieron a copiar las palabras de orden de las organizaciones anarquistas como: "Viva la Revolución Social", "Abajo la guerra, viva la paz inmediata", "La tierra a los campesinos", "Las fábricas a los obreros". A ello añadirían, a partir de las "Tesis de Abril" de Lenin, el llamado decisivo con el que los bolcheviques ambicionaban el poder: "Todo el poder a los soviets".
Los soviets o Consejos de Obreros, Campesinos y Soldados" eran, pues, el eje de la revolución política a la que aspiraban los bolcheviques, pero en ellos también habían mencheviques, socialistas revolucionarios y anarquistas. La idea primigenia de los bolcheviques era constituir un llamado "Estado de dictadura del proletariado", regido por una pluralidad de partidos y organizaciones obreras y populares. Ese Estado debería ir extinguiéndose desde el momento mismo de su inauguración. Casi nadie podía estar en desacuerdo con este proyecto, pero la gran diferencia del anarquismo con el comunismo bolchevique era que los primeros no hablaban de "revolución política ni de toma del poder" sino de "revolución social y de autogestión obrera y popular de la vida económica, social y cultural".
El problema es que en 1918, luego de que las elecciones para una Asamblea Constituyente, son perdidas por los comunistas bolcheviques a favor de los socialistas revolucionarios y mencheviques, Lenin y Trotsky (máximos líderes bolcheviques en esos instantes) declaran estos últimos partidos fuera de la ley y desconocen los resultados de las elecciones. Es el comienzo de la instauración no de una dictadura de la clase proletaria sino de una dictadura del Partido Comunista Bolchevique. En esta forma, sólo las listas de un partido único (el comunista) podían postular para la renovación de las direcciones de los Soviets, vaciándose éstos de contenido realmente democrático y convirtiéndose poco a poco en un instrumento primero del partido, luego de su Comité Central y finalmente de su Secretario General (Stalin que se convierte en jefe del partido luego de la muerte de Lenin en 1924).
Los anarquistas siguieron en esos años su combate por la libertad y la autogestión de los trabajadores, pero no por medio de elecciones, sino en el terreno mismo de la reivindicación social. Su contradicción con los nuevos amos del país (los bolcheviques) los llevan a la insurrección de Cronstadt en 1919 (aplastada cruelmente por el ejército rojo al mando de Trotsky y bajo los órdenes del propio Lenin) y, a la insurgencia de los campesinos y obreros de Ucrania cuyo representante reconocido mundialmente fue Néstor Makhno. Los marinos y obreros de Cronstadt reclamaban la restauración de los derechos de los Soviets a decidir por ellos mismos el tipo de organización de la producción que quisieran adoptar, es decir, que se respetara su opción por un socialismo en libertad, mientras los campesinos ucranianos, luego de ayudar al Estado leninista a deshacerse de los generales blancos golpistas en Ucrania, exigían el derecho de vivir en Comunas libres, autónomas y federadas. Estos últimos fueron traicionados con el anzuelo de una negociación, rodeados por el Ejército rojo de Trotsky y masacrados sin piedad. Makhno logró huir, se asiló en Francia y allí murió enfermo de tuberculosis.
En todo caso y para terminar debemos decir que las predicciones de Bakunin, formuladas en el siglo XIX y después de haber sido expulsado de la Primera Internacional autoritariamente por Marx y sus seguidores, en el sentido de que un Estado presidido por un partido político, así se denomine "comunista", está condenado al fracaso por su carácter excluyente, se han cumplido con creces pero nos han dejado el fardo de la incredulidad obrera y popular en cualquier cambio revolucionario, con el agregado del epíteto de "terroristas" que lanzan los políticos burgueses y reformistas a quienes pretendemos poner el mundo sobre sus pies.
Lima, 7 de noviembre del 2009.
Anselmo Pérez
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