lunes, 25 de abril de 2016

Fwd: 25 de abril Día de Huamanga. Tierra de serenatas. / Max Silva Tuesta: No hay un movimiento en el mundo como Capulí. / 30 de abril: Homenaje a Max Silva.


---------- Mensaje reenviado ----------
De: <dsanchezlihon@aol.com>
Fecha: 25 de abril de 2016, 15:26
Asunto: 25 de abril Día de Huamanga. Tierra de serenatas. / Max Silva Tuesta: No hay un movimiento en el mundo como Capulí. / 30 de abril: Homenaje a Max Silva.
Para:








CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
Construcción y forja de la utopía andina
2016 AÑO
CONSTRUCCIÓN DE CONCIENCIA
Y CONCRECIÓN DE SOLUCIONES
MARZO, MES DEL AGUA, DE LA MUJER,
LA POESÍA, EL TEATRO Y EL NACIMIENTO
DEL POETA UNIVERSAL CÉSAR VALLEJO
CAPULÍ ES
PODER CHUCO
SANTIAGO DE CHUCO
CAPITAL DE LA POESÍA
Y LA CONCIENCIA SOCIAL
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NO HAY UN MOVIMIENTO EN EL MUNDO
COMO ES CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
Hasta donde conozco no hay un movimiento en el mundo como es Capulí, Vallejo y su tierra, en donde cada año se vuelve a Santiago de Chuco a festejar a Vallejo. Esos romeros o peregrinos son los que mantienen la llama viva, la más viva de las llamas, de nuestro sumo poeta.
Como todo lo que existe tiene un nombre, ellos no han encontrado un mejor nombre que Capulí para bautizar tal romería, que comenzó con muy pocos integrantes y ahora suman muchos, muchísimos, asistiendo incluso romeros que vienen desde el extranjero, cada uno "con un pasaporte en blanco en su sonrisa".
Sin duda, porque César Vallejo es un poeta inolvidable, por muchas razones. Y, como Vallejo, jamás puede morir. Y aquí tiene que ver cierta dialéctica entre la memoria y lo imperecedero.
Los principios generales de esa dialéctica dicen más o menos así: algunos son olvidados apenas regresan sus sepultureros de enterrarlos; otros, después de la misa del mes; y, la inmensa mayoría, después de la misa del año.
Sólo personas de la altísima calidad personal y artística de Vallejo viven para siempre en nuestros corazones. Ya lo dijo el maestro don Pedro Laín Entralgo: "Recordar es volver a traer al corazón lo que antes estuvo en él".
MAX SILVA TUESTA
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PRÓXIMAS ACTIVIDADES
DE CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
VALLEJO EN EL ALMA
HOMENAJE
A MAX SILVA TUESTA
PONENTES:
JORGE KISHIMOTO
DANILO SÁNCHEZ LIHÓN
OSWALDO VÁSQUEZ CERNA
MANUEL VELÁSQUEZ ROJAS
CONDUCCIÓN
RAMÓN NORIEGA TORERO
SÁBADO 30 DE ABRIL. 5 PM.
INSTITUTO RAÚL PORRAS BARRENECHEA
UNIVERSIDAD NACIONAL MAYOR DE SAN MARCOS
COLINA 398. MIRAFLORES. LIMA, PERÚ.
INGRESO LIBRE. SE AGRADECE
SU GENTIL ASISTENCIA
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25 DE ABRIL
DÍA
DE
HUAMANGA
FOLIOS
DE LA
UTOPÍA
TIERRA
DE
SERENATAS
Danilo Sánchez Lihón
1. La tenue
luz del alba
Huamanga es tierra de serenatas. Y la serenata es canción que se eleva hacia lo alto para una amada pero al final se da a pesar de ella, entonces se dirige a las estrellas.
Es cierto, en principio es hacia ella y para ella, pero que se expande al final más allá de todo, principalmente a nuestros corazones.
Quizá después no sea tan visible ni evidente esta emoción y ¡es posible que la realidad hasta atente contra ella! ¡Tal vez hasta la niegue o la deplore! Y hasta se duda al otro día si se dio o ha existido. Quizá en el mundo de la superficie no quepa ni siquiera como rastro, invocación o huella.
Y es que no está en la superficie de los días. No queda rastro de ella sobre las piedras, ni en el estucado de las paredes ni en los muros, ni en el borde difuso de los aleros. Ha devenido como hálito que se dio en las calles.
Las personas hacen otras cosas por las madrugadas antes que intentar recoger sus rastros en el suelo: Cargan agua, barren las aceras, portan objetos atravesando las calles e introduciéndose por las puertas. Quizá por eso se da en las noches, a oscuras y en secreto. Quizá, incluso, lo disuelva la tenue luz del alba.
2. Entre dos
eternidades
Indudablemente, nada que ver, con la vida práctica que la desconoce, la distancia y arroja a la nada. Pero vale en este instante y vórtice en que los hombres cantan, en que el alma agoniza entre sus puñales afilados.
La serenata vale en el instante en que el sentimiento lo ilumina o es iluminado por ella. Vale cuando hincha u oprime el pecho. Vale cuando el corazón sangra atravesado por una lanza y mil flechas.
La serenata vale en el instante en que se la dice, como la vida que es herida entre dos eternidades:
Ama pues a quien te adora
olvida el triste pasado
que en mi pecho has levantado
pasión avasalladora.
Tú también amaste un día
y me da pena el decirlo
tú arrastraste las cadenas
yo arrastro melancolía.
Quiero dejar de existir
en este mundo de martirio
basta ya tanta amargura
yo bajaré a la sepultura.
3. Allí
y para siempre
Las serenatas son efímeras y fugaces. En ellas la voz se eleva y el espíritu se sumerge a lo hondo de la vida y de la muerte.
Es un rapto. Es un hechizo de un tiempo y espacio mágicos. Hasta el frío se enardece cuando lo roza el amor que vibra en la noche silente y helada.
Son sus testigos la sombra, lo oculto, la brisa que pasa.
Para lo cotidiano no existen, permanecen para la eternidad inmersa en el momento en que se la canta.
En ningún otro momento lo sublime alcanza a ser flor en nuestras manos y en nuestros pechos.
¡Ah! ¡Y cómo las paredes y los techos se han cimbrado y torcido tanto por sus quejidos! Y se han resbalado las tejas y se han abierto grietas, rajaduras y goteras.
¿Cuántos no hemos padecido delante de una puerta o tenido yerta el alma atribulada en una esquina?
Allí y para siempre quedará posada el alma hasta el día en que muramos.
4. Amor
que quitas la vida
¿Cuántos no hemos dedicado una queja a la amada en estas calles? A ese ser sublime al cual por el prodigio de amarla no se puede ya ni siquiera hablar cuando camina envuelta en su rebozo de niña que enmarca su rostro pálido.
Y mucho menos aún nombrarla entre quienes nos aprecian pero que están lejos o al borde de su grito o su silencio. ¿Quién repetiría su nombre sin sentir que lo profana y comete un sacrilegio?
¡Sólo cabe llevarla para siempre y eternamente callados por los caminos de la vida y sin que ella ya jamás se dé cuenta!
 Amor,
amor que quitas la vida;
ladrón,
ladrón que robas el sueño.
Que no hay amor
más constante
ayayay
que no hay más constante
cuál es él
cuál es el amor primero.
5. Damos
la vida
La vida
se ha de acabar
la vida se ha de acabar
la vida se ha de acabar
y yo te sigo queriendo...
El peso de lo trascendente ocurre también cuando todos regresan enmudecidos después de una serenata.
Y se siente, sin razón aparente, el vacío y el desconsuelo. Por ser precisamente la hora muy llena y repleta de secretos. Por ser muy basto el significado de todo lo que acontece y se presiente.
Porque ¿qué produce entonces este estado del alma? ¿Por qué vamos como si estuviéramos derrotados o hubiéramos sucumbido en un sismo o un terremoto?
Nunca volvemos jubilosos ni dicharacheros ni contentos. Quizá sea porque la serenata es algo en donde no se alcanza nada, salvo el sentimiento, hecho jirones en el lamento.
Para siempre en la queja por lo que no se tiene. Por lo menos que no se tiene en ese instante, y que sin embargo damos la vida por ello.
6. Duele
tanto
La serenata siempre pretende lo imposible, como tratar de adueñarnos de una estrella. Por eso se la dice bajo la eternidad del cielo ilimitado.
Duele tanto porque es amor que se ha tenido, ya se esfumó o se ha perdido. Y se tiene pero se derrama en la nada.
Desde tu separación
la tristeza no me deja
la tristeza no me deja.
Olvidarte yo quisiera
pero el corazón se queja
pero el corazón se queja.
Siempre vivo padeciendo
preso de melancolía
preso de melancolía.
Ella llorando me decía
que nunca me olvidaría
que nunca me olvidaría.
Es la queja que se dice hacia lo alto y al fondo del firmamento. Y, frecuentemente, al vacío. O peor aún, a la indiferencia. Porque, ¿quién está seguro de que la persona a quien se la dedica la está escuchando o la haya escuchado? Por eso, de regreso todos van callados, cabizbajos y ensombrecidos.
7. Flor
herida
De allí que cuando se vuelve después de haberla consumado, con el corazón estremecido y la mano tendida hacia lo ignoto, nadie hable y nadie esté contento.
Porque uno duerme inocente, sin sospechar que al despertarse en las noches hondas ha de escucharla. Y al amanecer ha de sentirse flotando en la calidez de su aroma.
Con las alas abiertas o plegadas en una caída sin retorno hacia el abismo que es el destino. Porque serenata quizá sea decir hacia lo alto, en lo oscuro del mundo y de pie en una atalaya lo solos e incompletos que somos en el mundo.
Por eso, todos de alguna forma estamos heridos por ellas y las llevamos en el fondo del alma estremecida:
¿Quién al fuego ha visto helarse
y a la ceniza escarcharse?
¿Quién ha visto a dos amantes
sin motivos separarse?
¿Quién ha visto al ruiseñor
prisionero en su jaula
cantar su prisión alegre
cuando libertad le falta?
Serenata en Huamanga, flor herida entre dos eternidades.
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XVII ENCUENTRO INTERNACIONAL
CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
TELÚRICA DE MAYO, 2016
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MARTES 24
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OTUZCO
JUEVES 26
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