homenaje a la esposa del poeta Cesar Vallejo Mendoza, además se ofrece temas de arte peruano e internacional, entrevistas exposiciones.
lunes, 24 de junio de 2013
domingo, 23 de junio de 2013
ROSINA VALCARCEL : ¿CAPRICCI?
¿CAPRICCI?
¿Es capricho el amor?
Si entre tus piernas apretaras la orquídea temblorosa
El incienso sagrado regaría la habitación ajena
Torpe ¿Por qué no dibujas la casita en el bosque?
Te resignas a encender un hotel pálido
Coreas caricias cotidianas
Cantos que no conmueven
Tu lengua se queda inmóvil en el aire
Y no la excita
Y no la alcanza
¿Tienes miedo?
Si ella te ofreció en bandeja de plata su día prohibido
Y la luz del verano cubrió sus cuerpos innombrables
Las señales del último caminante quedan aquí
Las señales del último
Caminante
Quedan
Aquí guardo tu secreto, hijo de Jesús
Roma ya no es el reino
¿Y Dios velará por tu alma?
No temo a los vientos
No preguntes si fui feliz
No preguntes
Si fui
Una blancura de invierno nos envuelve
Una blancura de invierno
Una blancura tiembla junto al rocío
Nuestros nombre: Un capricho
Lima,junio 2013.
viernes, 21 de junio de 2013
MAYNOR FREYRE : POEMARIO DE JUAN CRISTOBAL QUE REFUERZA EL OLVIDO
Cuaderno de
las desilusiones
Poemario de
Juan Cristóbal que refuerza el olvido
Por Maynor
Freyre
Cuando un poeta se compromete con el mundo y no
trata de idealizarlo o edulcorarlo, puede sucederle lo que al ángel de Klee,
denominado Angelus Novus, que al decir
de Walter Benjamín se trata del ángel de la historia que ha vuelto el rostro
hacia el pasado avizorando una catástrofe. Es la negación. La antítesis de
aquel erróneo dicho de que “todo tiempo pasado fue mejor”.
Se trata ahora de opinar sobre el III tomo de
una saga que empezó con Hórridas mañanas y
Kafka, poemarios ambos que
evidenciaban el desengaño del poeta frente a los años vividos y a las
esperanzas frustradas frente a sus sueños de juventud que pretendió alcanzarlos
con la acción. Esto va explicado con el texto A manera de prólogo que
antecede a los poemas de esta tercera parte de la saga titulada Cuaderno de las desilusiones, editada
por el Grupo Editorial Arteidea en abril de este 2013.
Compuesto por treinta poemas, más una coda de
dos poemas y un poema epílogo, el libro te enfrenta a una serie de
interrogaciones, como por ejemplo estas del poema 9(mentira): “¿los compungidos pueden engatusar a los niños? / ¿los
orates al desconcierto del muro? / ¿los imberbes a las retamas del sueño? /¿los
indiferentes a los peñascos del alba? / ¿a las retahílas del viento? ¿al botín
de la guerra? / ¿hacerse agua y hundirse en la niebla?”. Cómo podremos observar
aquellos que hemos seguido el itinerario creativo poético de Juan Cristóbal,
este ha retornado al lenguaje surrealista con el que se iniciara para hacerse
estas preguntas irónicas, tal vez dirigidas a sí mismo.
El cuestionamiento empieza con el mundo, para
seguir con el desarraigo, la tristeza, las ilusiones, la muerte… Y así van
desfilando en esta retahíla que desfila frente a una especie de muro de los
lamentos, los estados anímicos, la degradación física producto del transcurso
de los años que supieron enfrentase a la mentira, a la derrota, a los odios, a
la deslealtad, a la impostura. Que se enfrentaron en un combate desigual por
desaparecer la marginación y la pobreza produciendo llanto, quejidos y
aullidos, recibiendo maltrato por la militancia y el compromiso.
En la coda la
cantuta las preguntas dejan paso a
las aseveraciones: “los canallas / tras una penosa ausencia de agonías y
palabras / de abismos y tristezas / no los dejaron ver el color de las
estrellas / el recuerdo de sus madres Sólo el relampagueante hilo de la
muerte”. De esta manera testimonia una de
los más horrendos crímenes de Estado cometidos en el mundo: el vil asesinato
por el grupo Colina de nueve estudiantes y un profesor, Hugo Muñoz, de la
Universidad Nacional de Educación del Perú. La segunda coda es uchuraccay y finaliza con una
admonición terrible: “Pues en Uchuraccay Donde
todos somos culpables / –según los innumerables y abominables testigos-- /
nadie reclama a los muertos A los nuestros / enterrados una mañana como frutas
podridas / al pie de la soledad y de los ríos”.
El EPÍLOGO
va dedicado al viejo gasfitero de su barrio, San Miguelito, empezando por
reconvenirlo: “me dijeron que estabas destrozado cortado amarrado preso /
incomunicado que no podías ver la perdiz que surcaba tus entrañas… //… habías
desaparecido como esa fuerza que impulsa las raíces / de las rocas / entre las
fronteras y los muros más infernales de tu barrio”. El poeta, por un proceso
deductivo nos lleva desde una visión del mundo (“¿Es bueno conocer el misterio
de la vida?) –el mundo existe mientras nosotros existimos—hasta el obrero
artesano de su barrio encargado de desatorar los retos excrementicios de
nuestras casas. Honorable e imprescindible ocupación, para que el mundo no
prosiga convirtiéndose en cada vez más escatológico gracias al sistema
consumista imperante.
(Lima, 20 de
junio, del 2013)
domingo, 16 de junio de 2013
viernes, 14 de junio de 2013
JUAN CRISTOBAL : POEMA INEDITO
POEMA INEDITO
(4)
Mis nietos juegan en el parque
Las palomas
-esas mensajeras de la felicidad y el infortunio-
se les acercan
Los miran Silban
Susurran en sus oídos
Les picotean las manos
-¿conocerán el futuro de su orgullo / los fracasos de su ruina?-
cuando les entregan algo de pan
y les hacen ver lo mejor del horizonte
No se asustan
-antiguo se espantaban-
al contrario
buscan otros pasos
nuevas mariposas
viejas lagartijas
para conversarles de sus vuelos en el bosque
de sus siempre encantadoras alegrías
cuando miran los colegios
y ven niños jugar al olvido con sus sombras
No se dan cuenta
que el viento
y las aguas les sonríen
mientras casi desmayadas
por el ruido de los carros
zurean despacito
entre los milenarios cipreses de las calles
que cubren
como un espejo desolado
los techos viejos
la tristeza
y la soledad de las ciudades
(del libro "desde una aparente serenidad", inédito)
POEMA INEDITO
(4)
Mis nietos juegan en el parque
Las palomas
-esas mensajeras de la felicidad y el infortunio-
se les acercan
Los miran Silban
Susurran en sus oídos
Les picotean las manos
-¿conocerán el futuro de su orgullo / los fracasos de su ruina?-
cuando les entregan algo de pan
y les hacen ver lo mejor del horizonte
No se asustan
-antiguo se espantaban-
al contrario
buscan otros pasos
nuevas mariposas
viejas lagartijas
para conversarles de sus vuelos en el bosque
de sus siempre encantadoras alegrías
cuando miran los colegios
y ven niños jugar al olvido con sus sombras
No se dan cuenta
que el viento
y las aguas les sonríen
mientras casi desmayadas
por el ruido de los carros
zurean despacito
entre los milenarios cipreses de las calles
que cubren
como un espejo desolado
los techos viejos
la tristeza
y la soledad de las ciudades
(del libro "desde una aparente serenidad", inédito)
(4)
Mis nietos juegan en el parque
Las palomas
-esas mensajeras de la felicidad y el infortunio-
se les acercan
Los miran Silban
Susurran en sus oídos
Les picotean las manos
-¿conocerán el futuro de su orgullo / los fracasos de su ruina?-
cuando les entregan algo de pan
y les hacen ver lo mejor del horizonte
No se asustan
-antiguo se espantaban-
al contrario
buscan otros pasos
nuevas mariposas
viejas lagartijas
para conversarles de sus vuelos en el bosque
de sus siempre encantadoras alegrías
cuando miran los colegios
y ven niños jugar al olvido con sus sombras
No se dan cuenta
que el viento
y las aguas les sonríen
mientras casi desmayadas
por el ruido de los carros
zurean despacito
entre los milenarios cipreses de las calles
que cubren
como un espejo desolado
los techos viejos
la tristeza
y la soledad de las ciudades
(del libro "desde una aparente serenidad", inédito)
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