sábado, 26 de marzo de 2016

ROSINA VALCARCEL : PATRICIA DEL VALLE

 PATRICIA DEL VALLE / YOKASTA YO; 

PATRICIA DEL VALLE  / YOKASTA YO

VIAJES Y CAMINATAS
Rosina Valcárcel 

1987 El año que conocí a Patricia del Valle y fue en Cuba, al término de un Encuentro del Frente Continental de la Federación de Mujeres. De inmediato nos unió la alegría de estar juntas en la Isla amada. A ella la acompañaba un amigo chileno. Caminamos por La Habana vieja, celebrando los avances de la Revolución de Fidel y su pueblo heroico, festejamos la música, el arte, los libros, la gente, la niñez. Ese aire indescriptible era el puente hacia una patria nueva, libre, solidaria. Patricia manifestaba interés por todo tipo de conocimientos y saber populares. Más adelante hubo otros encuentros en Lima.

1989  Un sábado al mediodía Patricia, muy campante, se apareció con Goyo, alegres nos deslizamos por la casa de Santa Bernardita. El cuentista preparó un ceviche “de padre y señor mío”, platicamos de historias, personajes, amigos y acrobacias. Acabé armando una entrevista-collage que luego lanzaría bajo el título de “Gregorio Martinez... gloria de piturrín y los embrujos de Nazca” (La Opinión: nº 159, 28, abril).

Ya de vecinas, con Jacinto Humberto (su leal compañero), Julio Nelson, Juan Cristóbal, Víctor Hugo Chacón, Carlos Ostolaza, Jorge Luis Roncal, asumimos anhelos, recitales, actividades, tareas, ediciones, en círculos como “Alma Matinal”. Luego con otros artistas, soñadores y compañeros como Manuel Mosquera, Alfredo Alcalde, María Teresa Allaín, Marilú Chuquilín, entre varios, forjamos “Los habitantes de Macondo”, a fines de los años 90. Compartimos amistad con Zeida Robles y, constantemente, con los cronopios Roger Santiváñez, Armando Arteaga, Juan Carlos Lázaro y Nelson Castañeda.

Nuestro afecto prosiguió viento en popa, hasta hoy, con un poco de todo “como en botica”: ideales, misticismo, debates, amistades, lecturas, fiestas, amores, vinos, nuevas amistades, nuevas opciones, algunos pleitos y así sucesivamente. Dejando de lado las bondades, desavenencias, ironías y ausencias de toda relación humana, el balance ha sido positivo. En nuestra plática cotidiana el porvenir y la poesía han sido una constante, una línea de fuego.

YOKASTA YO

2005 El año que Patricia sorprendió con un libro de título desafiante:Yokasta yo, editado por Arteidea. La poeta ansía participar lo que tiene dentro para compartir las vibraciones de su ser y la búsqueda de nuestra identidad. Leamos el texto que llamó la atención del pintor y cuentista Nelson Castañeda (1), quizá por su tensión dramática y por aquella indagación de nuestras raíces:

Trato de entender los signos que
me muestra la vida
junto una a una
las palabras que imagino.
Sé que estoy
un poco en mis recuerdos
OTRO
en los recuerdos de los demás
¿Será que también existo en el olvido?
Tal vez
si reconstruyo los retazos de vida
que encuentro
pueda lograr una imagen
desvirtuada de lo que
realmente soy
¿Qué es la historia sino un seguir
los pasos perdidos de la vida cotidiana?
Como en una película
recoger uno a uno
los sueños
de los protagonistas
convirtiéndose en la única y
ciega voz que se estremece
en el tiempo.
La vida cayó sobre nosotros
En la lluvia
En que sin saber, moriste
Edipo, hijo de mis entrañas

Mas hay otros temas dentro del discurso poético de Patricia del Valle, notemos:
Y/ crecerá YOKASTA / como una profunda meseta cálida/ desde el fondo del mar / emergerá dulce gozosa y cristalina/ doncella madre de la tierra (2)

Yokasta: Una planicie brotando de las aguas, diáfana, protectora de la naturaleza.

Leoncio Bueno comenta: “Patricia del Valle logra en este poemario, breve pero intenso, leve pero tierno y la melancolía profunda y suave, lo que todos los hombres sabios según la filosofía oriental del TAO han querido lograr: la serenidad total, la serenidad turquí; es decir la serenidad de los lagos profundos estacionados en las profundidades de la Tierra, o de los inaccesibles vigilados por los picos nevados, apacibles que tienen el color turquesa, el color del encanto celestial de ese cielo azul que todos vemos y, que según Lupercio de Argensola, no es cielo ni es azul “(3)

¿Qué reflexionó el poeta Juan Carlos Lázaro sobre el primer libro de nuestra autora?: 

“Este es un poema hecho de metáforas de mar y viento, símbolos del amor tormentoso y apasionado y del tiempo que es memoria y olvido a la vez. El nombre de su personaje, Yokasta, no sólo alude a la mujer que es madre y amante de un mismo hombre, sino que, trastocado en su escritura, también hace de aquella una voz reivindicadora de la pureza o de su pasión. Es la historia de una mujer que afirma su identidad en el amor, aun contra la adversidad de su destino y las leyes restrictivas de la sociedad” (4).

En la mitología griega Yocasta cuando supo que su marido era en realidad su hijo, se sumerge en las cuevas de la noche y se suicida. La transgresión del incesto, atravesó la conciencia de Yocasta. Calemos estos versos:

No callaré en la incertidumbre / de esta tierra extraña / me ofreceré en sacrificio / a la luz del mundo / luz negra de la muerte / indefensa, montada en el jinete/ de tan escandalosa idolatría / en medio del bosque de Shamokin / se escucharán mis latidos / ante tanta adversidad (5)

Parece que la autora se halla en el extranjero, en una ciudad de Estados Unidos. Ahí siente la alienación de la sociedad moderna, el individualismo producto del sistema capitalista. Paralelamente padece desilusión por culpa del “ser amado” ¿Fruto de su fantasía? Y se ofrenda, obvio, en sacrificio. Pero, al final saca fuerza de la tierra, trastoca la convención invirtiendo la realidad de Eros: “montada en el jinete”.

Mito e historia, desgarramiento y protesta, pero sobre todo erotismo e intimismo, entretejidos con un lenguaje intenso y vivificante, escrito desde sus entrañas por una mujer (6).

2010 Del Valle nos asombra con el libro Soy otra, lanzado con pulcritud por Sol & Niebla. Lleva prólogo acertado de Carmen Gálvez Valdivia. Aquí la autora muestra su temple de ánimo humano, a través del sonido y el sentido, al decir de Johannes Pfeiffer. Hubo, recientemente, una presentación -casi clandestina- en la histórica Casa Mariátegui. Disertaron a viva voz los lúcidos Max Castillo y Julio Heredia.

Ayer una pajarita nos ha contado que antes de la primavera abra sus ojos bermellón, celebraremos Soy otra “como Dios manda”. No esperen lectores y lectoras, hay que volar a las librerías y ojear y apreciar las páginas agudas y originales de Soy otra. Mientras aguardo, releo con deleite la dedicatoria del 13 de junio del 2006 que reconociera Patricia en un ejemplar de Yocasta yo: “Rosina: Este libro es un poco gracias a tus constantes consejos y enseñanzas. Gracias por esa amistad en poesía que será por siempre. Con amor, Patricia del Valle".

El sábado 17 de julio en la velada que tramamos un grupo de amigas y amigos, compañeras y compañeros, para brindar por el próximo natal de Melissa Patiño y por el nacimiento del libro citado, Patty, cual una real maga, sacó de su bolso el bellísimo ejemplar del libro Soy otra. Quedé extasiada. A medianoche, antes de abrazar a Morfeo, escuché el eco de nuestra amiga silbando: Rosina: Por la poesía/ por la amistad/ por siempre: Patricia.

Miraflores, domingo 18 de julio de 2010.

Notas
1 C/F “Artes Propuestas” Blog de Nelson Castañeda
2 Yokasta yo, Arteidea, Lima 2005 p.34
3 Ob. Cit. Prólogo p. 8
4 Ibid. contraportada
5 Ibid p. 35
6 Ibid. contraportada: Juan Carlos Lázaro