martes, 14 de febrero de 2017

Fwd: 14 de febrero. Día del Amor y la Amistad. Los dos que se amaron. / La mirada en el amor.


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Milton Sanchez <dsanchezlihon1@aol.com>
Fecha: 14 de febrero de 2017, 10:35
Asunto: 14 de febrero. Día del Amor y la Amistad. Los dos que se amaron. / La mirada en el amor.
Para:



 
 
 
 




CAPULÍ, VALLEJO Y SU TIERRA
Construcción y forja de la utopía andina
 
2017 AÑO
DE LA IDENTIDAD Y DEL PATRIMONIO
INALIENABLE DE NUESTROS PUEBLOS
 
FEBRERO, MES DE LOS HUMEDALES,
DE NUESTRAS LENGUAS NATIVAS, DE
RICARDO PALMA Y FEDERICO BARRETO
 
CAPULÍ ES
PODER CHUCO
 
SANTIAGO DE CHUCO
CAPITAL DE LA POESÍA
Y LA CONCIENCIA SOCIAL
 
*****
 
LA MIRADA EN EL AMOR
La mirada es lo más hondo, auténtico y sublime en el amor, aunque no lo parezca, ni nos demos cuenta, o lo hayamos olvidado.
Quizá no haya expresión más hermosa de amor que la mirada plena, pura y arrobada precisamente de amor. Es excelsa. No es sensual, ni emotiva, ni racional. ¿Cómo se formó?
¿Recordamos el estremecimiento o la palpitación que nos produjo y producirá eternamente aquella mirada? Mucho más que el beso, o la caricia, o que el acto mismo de hacer el amor.
Cuando el amor acaba la mirada se va. Permanecen la rutina de los cuerpos, pero se fue el amor, cuando ya no hay mirada ungida, ferviente y amorosa.
Cuando el amor triunfa en el tiempo aquella mirada de adoración permanece, así se hayan separados los cuerpos. Así los seres estén lejos. Así, incluso, se haya interpuesto entre uno y otro la muerte, lo que prevalece es aquella mirada de adoración.
Hay miradas de cerca, llenas de sosiego, calma y devoción, de los seres que siguen juntos, se aman y respetan. Hay miradas desde lejos, con los ojos inundados de lágrimas, que abren sus alas y traspasa muros, océanos, montañas y llegan como ofrendas a los pies del ser amado.
DANILO SÁNCHEZ LIHÓN
 
*****
 
14 DE FEBRERO
 
 
DÍA
DEL AMOR Y
LA AMISTAD
 
 
FOLIOS
DE LA
UTOPÍA
 
LOS DOS
QUE
SE AMARON
 
Y DE CÓMO NACIÓ
LA MIRADA EN EL AMOR

 

 
Danilo Sánchez Lihón
 
Antes no existía la mirada en el amor.
¿Cómo surgió? Y, ¿cómo permanece?
He aquí la maravillosa e inaudita historia:
 
1. ¿En qué
piensas?
 
A él le preguntaban compadecidas las personas que vivían a su alrededor:
– ¿En qué piensas tanto?
A ella también se acercaban a indagar:
– ¿Por qué te quedas de repente tan callada y pensativa?
Y es que eran dos seres que se anhelaban uno al otro, con amor intenso, total y consagrado.
Pero no se habían visto nunca sino solo presentido. Sí, más bien, soñado e imaginado. Y esto siempre y a cada instante.
Por eso, nadie como ellos podía significar tanto el uno para el otro. Adivinaban sus gestos, sus actitudes y hasta las palabras que se dirían respecto a cada detalle y a cada asunto de la existencia.
 
2. ¿Qué palabras
diré?
 
Cada uno hacía el esfuerzo de ver a la persona que amaba en sus sueños.
Creían conocerse, aunque difusamente. Como cuando se dibuja un rostro en una fuente de agua que tiembla y se agita con el viento y lo rozan las hojas que caen.
Cuando eso ocurría su emoción es intensa y profunda.
A veces, se sienten muy cerca. Sea escuchando una canción, sea mirando una calle o un paisaje. Sea estando a la rivera del mar; sea paseando bajo la sombra de una arboleda.
– ¡Tengo que encontrarla! –Dice él.
– ¡Tiene que habitar en alguna parte! ­–Dice ella.
– ¿Cuándo la veré aparecer? –Insiste él.
– ¿Qué palabras diré cuando se acerque y esté frente a mí? –Se inquieta ella.
 
3. Las caravanas
que pasan
 
Y se buscan siempre: en las plazas llenas de gente. Entre la multitud que avanza por un puente.
Se buscan en la soledad de los amaneceres y crepúsculos. Persiguen sus imágenes incluso por los sitios desiertos.
Se empinaban a tratar de hallarse y verse en las procesiones de los santos, entre las bancas de los templos, entre el gentío que asiste a un concierto.
Se buscan entre las comparsas que desfilan en una fiesta, bajo los sones de los pífanos, las flautas y tambores que atruenan.
¡Pero es tan vasto y grande el universo! Son tan intrincados los pasos y tan enmarañados los senderos.
¡Son tan variados los afanes, trajines y encrucijadas! ¡Tan confusos los vehículos, las estaciones y senderos! ¡Y tan embarulladas las caravanas que pasan!
Al cabo de un tiempo se les reveló a ambos un terrible, atroz y fatal designio:
 
4. El
destiempo
 
¡Que habían nacido en tiempos y esferas diferentes, y que nunca llegarían a encontrarse!
El uno había nacido casi al principio del orbe y el otro casi al final de todo.
Sin embargo, se les acrecentó aún más la certeza de que el uno era ineludiblemente y existía para el otro.
Tanto era así que les encantaba su mutuo aroma, estuvieran donde estuvieran, fragancia que les llegaba desde lo más lejano y distante.
Tenían el rostro extasiado y vuelto a la dirección de dónde provenía esa fragancia, hacia donde presentían que el otro permanecía, sea en el aire de la mañana, del mediodía o del sol poniente.
Eran dos almas gemelas, solo con la fatalidad de haber nacido en el destiempo de los años, los siglos y las eras.
 
5. Puros
y valientes
 
Era el uno para e otro. Porque, la voz de uno encajaba en la voz del otro.
La misma hebra, idéntica torcedura e igual ovillo de fibra era el que componía el tejido de sus anhelos y sus sueños.
El mismo manto de luz interior los arropaba juntos.
Las líneas de sus manos encajaban en las líneas de las manos de otro.
La mirada de uno cabía exactamente en la otra mirada.
Entonces ambos, como si hubieran tenido una misma intención, decisión y acuerdo, se presentaron ante el trono del Destino.
Y ante él ambos le suplicaron que pudieran trasponer el tiempo y el espacio a fin de encontrarse.
El Destino los miró fijamente.
Reconoció ciertamente que el uno era exacto y cabal para el otro; que se pertenecían y que, además, eran puros y valerosos.
 
6. De un confín
a otro
 
¿Qué hacer?
– Nadie ha sido capaz de trasponer el tiempo ni las esferas por ningún motivo. Ese es un principio que rige el universo.
– Déjenos intentarlo, al menos. –Suplican.
– ¿Pasar desde un confín hasta el otro confín? ¡Imposible!
– Amándonos como nos amamos, pena y aflicción sería no intentarlo, gran Monarca.
– Nadie ni siquiera lo ha imaginado nunca. Ni menos se han atrevido a hacerlo.
– Nosotros queremos.
–Tiene un riesgo el intentarlo, cual es quedar eternamente vagando fuera del tiempo y el espacio.
– Asumimos ese riesgo. ¡Es preferible a no encontrarnos nunca!
– ¡Pedirme un hecho así es una osadía! –Se dijo para sí mismo.
 
7. Tres
pruebas
 
¡Porque nunca el Destino había concedido una posibilidad semejante! Se recriminó, asimismo, pero ya había empeñado su palabra.
El Destino volvió a mirarlos, esta vez compadecido. Y por último dijo:
– Serán tres las pruebas a cumplir.
La primera es simple: consagrarse a un amor eterno; para lo cual se arrodillaron y juraron en el lugar donde están, aunque como sombras vibrantes.
La segunda es:
– Tú. –Le dice al joven– Descenderás hasta los abismos en donde estallan las rocas. De allí traerás una brizna de fuego en tus manos, pero sin que se apague en la subida, ni deje de arder por el camino hasta que llegue.
 – Tú –le dijo a ella– cruzarás el hondo y gélido lago de la muerte, y vendrás hasta mí con la pluma del ave que mora a la orilla de su más honda grieta.
 
8. De principio
 a fin
 
El joven bajó a los infiernos. Y extrajo una flama desprendida de una roca llameante. Y la hizo llegar con llama viva y reciente entre sus manos.
Ella cruzó las aguas atroces y gélidas de la muerte. Y regresó con una pluma blanca extraída del ave que mora en el fondo de la más profunda cañada.
El Destino estaba sorprendido y admirado.
Mirándolos otra vez detenidamente, con gesto tranquilo, aunque indescifrable, les habló de esta manera:
– Ahora, cada quien fabricará un arco y una flecha. Lo harán tensos, agudos y veloces. Con ellos cada uno disparará un venablo que cruce de principio a fin el espacio y el tiempo. Las saetas deben llegar a los pies del otro, sin herirle.
 
9. ¿Qué
ocurrió?
 
Prepararon sus arcos y sus flechas con paciencia y amor infinitos.
Él pensó hacerla volar hacia el futuro creyendo que era el pasado.
Ella creyó que debía arrojarla al pasado creyendo que era el futuro.
Reunieron todas sus fuerzas, todo su coraje y toda su esperanza.
Y dispararon.
Pero, ¿qué ocurrió?
Hasta ahora no se sabe si se lanzaron en el sentido inverso, o en el sentido exacto del encuentro. Lo cierto es que no han llegado todavía.
No se sabe si fue en el sentido de la coincidencia o de la separación definitiva y para siempre.
No se sabe si acertaron o se equivocaron.
No se sabe si se encontraron o si se perdieron. Es más: ¡no se sabe dónde están ahora ellos!
 
10. Se han amado
sin encontrarse
 
El Destino se reprocha asimismo de haber olvidado asignarle un tiempo en la llegada a cada dardo.
Ahora mismo conmovido es quien los busca. Y en su honor ha determinado que se hicieran eternos en la mirada de quienes se enamoran.
En su propia nostalgia ha querido que existan cotidianamente, no en el beso ni en el abrazo, sino en la mirada de los amantes.
– Yo los consagro eternos, hijos míos. Ustedes estarán en la mirada, sin vagar ya fuera del tiempo ni de las esferas celestes. Pero también, como han sido sus destinos, sin juntarse. Allí se encontrarán, ¡en la mirada! Allí estarán juntos. Y, como ocurriera en ellos, las flechas de las miradas serán tensas, agudas y veloces. Y cruzarán de principio a fin el universo. Y declaro tajantemente, en su honor, que sin la mirada no habrá amor verdadero. Y mucho de lo que aparente serlo, no lo será sin la mirada, porque solo habrá amor cuando las personas se miren con pureza y con afecto infinitos. Es en honor a ustedes quienes se han amado sin encontrarse.
 
Colofón
 
Y de esta manera el Destino sancionó algo muy cierto:
Porque en el amor, así como hay encuentro también hay desencuentro. Así como hay felicidad hay desdicha, como entre quienes se anhelaron mucho y nunca se encontraron.
En honor a ello el Destino instituyó la mirada en el amor. En eso se convirtieron los "Dos que se amaron sin encontrarse".
Fue hermoso que se hubieran anhelado tanto y unido de algún modo, porque en la mirada ya ambos están juntos, aunque a la vez separados.
En la mirada, ¡que duele tanto! Que produce tanto gozo y pena. Que es llama viva y es sombra. Mirada lenta, detenida, sin tiempo. Mirada que tiene lenguaje, pero más incógnita y misterio.
Y prueba que viene de ellos es que de ambos la mirada ha tomado el principio y a la vez el final del tiempo y las esferas. Y es eterna, no es que se acaba, sino que se va, como fue el destino de estas dos almas.
 
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